Anteriormente, en este mismo blog, conmovi a mis pocos lectores con mi historia de la niñez, que está vinculada a mucha desazón y soledad, lo cual configura mi personal relación con la literatura, que es casi como la tabla de salvación de mi vida. Pero si quiero realmente acercarme a una definición mucho más exacta y más profesional, vinculándola con mi formación profesional y sobre todo, basándola en las lecturas y observaciones de los diversos videos recomendados, me atrevería a decir lo siguiente sobre la Literatura Infantil:
* Según Liliana Bodoc la Literatura Infantil es dificil de definir. Según sus propias palabras "es extraño que podamos hablar de LIJ, que podamos pensarla, amarla y defenderla sin que podamos, en cambio, definirla
categóricamente. Y, menos aún, separarla con claridad de la otra literatura”. (Bodoc, 2010) Y es que ella misma, es una intención de no menoscabar a la Literatura Infantil, en un afán de no colocarla por debajo de la que es considerada la "Literatura" asi como mayúsculas, aquella a la que se le toma en serio, la que es estudiada en grandes Unversidades por doctos profesores, aquellos mismos que no se preocupan de lo que leen los niños y las niñas, porque les parece básico e indigno de ser sometido a una investigación relevante. Pero así como al principio le cuesta definirla, más adelante la reconoce más que como una hermana de la " Gran Literatura Adulta", sino más bien como un ser bicéfalo, que tiene un sólo tronco que los sostiene a ambos. A lo que voy es que ambas disciplinas no son distintas, en lo absoluto, sino más bien que son parte de un mismo corpus en que ambas conviven cara a cara, nutriendose ambas de sus respectivas particularidades. Pero como aun no la defino, no desesperen y sigan leyendo.
* Concuerdo con Gemma Lluch cuando esta afirma que es una pérdida de tiempo el estar tratando de encontrar una definición exacta de lo que es la Literatura Infantil, porque hoy en día se está tornando un tema más comercial, ya que hay libros que son escritos y vendidos para que los niños los compren, aunque estos textos hechos para ellos no son necesariamente lo que los pequeños quieren leer, y pueden leer, porque ellos están perfectamente capacitados para leer libros de un nivel más adulto, por ejemplo el caso de "Los viajes de Gulliver" del escritor irlandés Jonathan Swift, el cual originalmente fue escrito como una sátira feroz de la sociedad y la condición humana, camuflada como un libro de viajes por países extraños y misteriosos, y que hoy en día es considerado como un clásico de las obras infantiles, siendo que su mismo autor jamás pensó en los infantes como el público objetivo de su obra, pero esto demuestra la transversalidad de su obra, que es capaz de tocar a los niños y a los adultos y que ambos dentro de sus conocimientos son capaces de comprenderla, ya que muchas veces ese tipo de literatura es un mirado en menos ya que consideran al niño como un ser incompleto, al cuual hay que formar, educar y estrucuturar, es por eso que según Joel Franz Rossell que "La literatura infantil ha debido luchar a lo largo de su historia, de poco más de tres siglos, contra la instrumentalización, contra su utilización como medio de educación, de armonización social, de trasmisión de una concepción del mundo", (Rossell, porque ese no es el fin último de esta... No queremos aburrir a los niños con peroratas de personajes aburridos que protagonizan axiológicas aventuras que terminan siempre bien.
Porque el motivo de la Literatura Infantil, como texto y paratexto dirigido a los más pequeños es más bien una historia que esté acorde con su sensibilidad, con su especial visión del mundo, libre de prejuicios, de cinismo, de estructuras, de educación formal que le impida disfrutar a concho lo que el escritor infantil, ese demiurgo, le ofrece para que el difumine los límites entre la realidad y la fantasía. Por eso quiero, para terminar con este titubeo enmascarado de teorías, citar nuevamente a Rossell con lo siguiente "Lo infantil es sobre todo una determinada sensibilidad –característica, pero no exclusiva del niño– que tendrá que ser realmente compartida por el escritor si quiere que su obra no sea un elemental acto de trasmisión de cultura y experiencia, una burda adaptación del discurso literario, sino la colaboración sincera y vinculante de su espíritu con aquellos que mejor capacitados están para comprenderle." O sea, escribir para compartir, para nutrir, para asombrar y entretener, pero siempre pensando en el niño, poniéndose en su lugar, y utilizando la empatía para poder realmente llegar a ellos y motivarlos para que se acerquen a la Literatura, para que no la sientan extraña y adulta, sino que esta los tome de la mano y emprendan el camino/vuelo/viaje juntos como hermanos. Por eso yo creo que gracias a esto, mi trabajo como mediadora de lectura se verá enriquecido, ya que siempre pensé en ella como un vehículo de enseñanza, pero no de auténtico goce para los niños, por esto me siento muy agradecida de haber tenido acceso a estas lecturas, porque me permiten realizar un trabajo mucho más cercano y motivante con mis alumnos más chicos.
"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora." Proverbio hindú.
lunes, 15 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
¡A leer! Frases famosas relativas a la lectura.
LECTURA
"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho." Miguel de Cervantes.
"La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil; el escribir, preciso." Francis Bacon.
"Lee y conducirás, no leas y serás conducido." Santa Teresa de Jesús.
"Leer no es matar el tiempo, sino fecundarlo." H.C. Brumana.
"El verbo leer no soporta el imperativo". Daniel Pennac.
domingo, 7 de abril de 2013
Una mirada general a mis experiencias con la Literatura Infantil
El motivo de este blog es referirse a la temática de la Literatura Infantil, pero antes de abocarme al trabajo les daré un breve resumen sobre mi persona. Mi nombre es Natalia Montecinos Ramírez, tengo ejem veintiocho años (ya estoy en la etapa de los veintisiempre), soy profesora de Lenguaje, vivo y trabajo en Temuco donde ejerzo en el Liceo Bicentenario. Todo esto podrá darles un panorama mas o menos sesgado sobre mi persona, pero si hay un acto que realmente me define es el leer. Siempre me ha gustado la lectura, desde mi más tierna infancia (que suena cursi eso) cuando era una pequeña y curiosa niña que tuvo la bendición de que su madre le enseñase a leer a los cuatro años. Y esa niña (yo) se vio ineludiblemente seducida por la lectura. Yo desde que tengo memoria que recuerdo a mi mamá que me leía cuentos de libros o que ella misma inventaba o pasando largas horas conmigo dibujando todo lo que imaginaba. También recuerdo a mi tata Mario, mi abuelito querido que ya falleció hace más de 20 años, pero que aún vive en mi memoria del corazón, él tenía en su pequeña casa en Los Lagos una enorme biblioteca, llena de libros y revistas de amplia erudición, porque él amaba la lectura. Me cuentan que después de llegar de su trabajo como ferroviario siempre le dedicaba un tiempo a sus libros, a los cuales yo pude tener acceso después... cuando yo tenía 5 años, él me ponía en sus piernas mientras yo le leía la revista "Geomundo". Para mi fue una pérdida terrible cuando él falleció... y apenas tuvimos la oportunidad de volver a Los Lagos a su casa, yo busqué los ecos de su personalidad en su casa, pero estos ya se habían desvanecido totalmente, porque sus numerosos hijos se habían repartido la biblioteca entre ellos, en la casa ya no quedaba nada y eso me hizo comprender que realmente se había ido.
Ese mismo año tuve que entrar a Kinder y la "Tía" Antonina vio con malos ojos el hecho que yo supiera leer a esa edad y me acuerdo claramente que le dijo a mi mamá "es que esta situación altera mi planificación". Yo que en esa época no sabía nada de planificaciones no lo entendí, pero sí supe leer la desaprobación que ella emanaba cuando entré a la sala. Por lo mismo, me excluyó de casi todas las actividades de apresto y me obligaba a estar sentada en una esquina pintando monos Disney. Pero un día me dijo:
- Oye, tú sabes leer, ¿cierto?
- Si tía...
- Entonces te vas a quedar sentadita en tu puesto mientras lees estos cuentos... y nada de andar molestando.
Fue ahí cuando me pasa unos cuentos de hadas, como el Patito Feo o La Sirenita que de inmediato atrajeron mi atención, aunque siguió sin incluirme con los demás niños, sin embargo, eso mejoró mucho más mi situación y ya no encontraba tan aburrido tener que ir al colegio y ser la única niña que no trabajaba con sus compañeros. Y a través de esa malagestada parvularia y del amoroso interés que puso mi mamá en mi formación que me encontré ante el hermoso mundo de la literarura infantil. Para mi, ese tipo de relato es la puerta de entrada al mundo mágico, misterioso y que reside tras las palabras dirigidas a los niños, es como un jardín secreto que los espera tras cada portada, para asombrarlos y enriquecer su imaginación, que puede actuar incluso como espejo ante el cual el niño se encuentre a su mismo y encuentre nuevos roles de identificacion que le permitan construir su personalidad. Por lo menos eso me pasó a mí, yo de niña me creia Matilda,la de Roald Dahl y pensaba que como yo pasaba tanto tiempo leyendo, naturalmente iba a desarrollar habilidades telepáticas... ¡Cuantas horas pasé frente a una lenteja intentando moverla con la mente! Y si los niños me molestaban en la escuela los fulminaba con la mirada pensando que así se caerían o les pasaría algo malo, como lo merecían. Porque debo confesar que si bien la lectura me ha dado un sinfin de buenos momentos, también hizo que fuera considerada la niña rara entre mis compañeros de escuela, los cuales me molestaban y hasta me pegaban porque no entendían que cómo era posible que yo prefiriese leer a estar jugando o que casi siempre que la profesora preguuntaba cosas en la sala yo casi siempre sabía. Eso me granjeó el abuso y los malos tratos de parte de mucho de ellos.
Pero aún así yo considero que si no fuera por los libros que leí en mi infancia, como la misma Matilda, Charlie en la Fábrica de Chocolate, Sin Familia, Con Familia, El Principito, todos los Papelucho y muchos más, no sería quien soy hoy en día y lo menciono en una forma muy humilde, pero si no fuera tan buena para leer, probablemente mi destino hubiera sido muy diferente y yo sería una persona ídem y por eso agradezco siempre por que los libros sean parte fundamental de mi vida.
Ahora que soy profesora de enseñanza media no tengo un trato directo con la literatura infantil, mi área está enfocada en lo juvenil, pero aún así siempre les recomiendo los clásicos infantiles de toda una vida cuando me piden algun libro que puedan leer en su tiempo libre, sobre todo porque considero que la juventud está muy carente de asombro, de tener una mirada más límpida y menos cínica ante todo porque la vida y la sociedad los ha condicionado así, es por eso que en cierto modo los libros infantiles tienen esa capacidad terapéutica, sanadora e incluso mística de devolvernos al pasado, un pasado en que todos éramos más inocentes, con menos complejos y en que la imaginación era parte de nuestras vidas siempre y eso es lo que hay que revitalizar hoy en día, rescatar la infancia y dejar que sus valores más intrínsecos sean trasversales toda la vida.
Ese mismo año tuve que entrar a Kinder y la "Tía" Antonina vio con malos ojos el hecho que yo supiera leer a esa edad y me acuerdo claramente que le dijo a mi mamá "es que esta situación altera mi planificación". Yo que en esa época no sabía nada de planificaciones no lo entendí, pero sí supe leer la desaprobación que ella emanaba cuando entré a la sala. Por lo mismo, me excluyó de casi todas las actividades de apresto y me obligaba a estar sentada en una esquina pintando monos Disney. Pero un día me dijo:
- Oye, tú sabes leer, ¿cierto?
- Si tía...
- Entonces te vas a quedar sentadita en tu puesto mientras lees estos cuentos... y nada de andar molestando.
Fue ahí cuando me pasa unos cuentos de hadas, como el Patito Feo o La Sirenita que de inmediato atrajeron mi atención, aunque siguió sin incluirme con los demás niños, sin embargo, eso mejoró mucho más mi situación y ya no encontraba tan aburrido tener que ir al colegio y ser la única niña que no trabajaba con sus compañeros. Y a través de esa malagestada parvularia y del amoroso interés que puso mi mamá en mi formación que me encontré ante el hermoso mundo de la literarura infantil. Para mi, ese tipo de relato es la puerta de entrada al mundo mágico, misterioso y que reside tras las palabras dirigidas a los niños, es como un jardín secreto que los espera tras cada portada, para asombrarlos y enriquecer su imaginación, que puede actuar incluso como espejo ante el cual el niño se encuentre a su mismo y encuentre nuevos roles de identificacion que le permitan construir su personalidad. Por lo menos eso me pasó a mí, yo de niña me creia Matilda,la de Roald Dahl y pensaba que como yo pasaba tanto tiempo leyendo, naturalmente iba a desarrollar habilidades telepáticas... ¡Cuantas horas pasé frente a una lenteja intentando moverla con la mente! Y si los niños me molestaban en la escuela los fulminaba con la mirada pensando que así se caerían o les pasaría algo malo, como lo merecían. Porque debo confesar que si bien la lectura me ha dado un sinfin de buenos momentos, también hizo que fuera considerada la niña rara entre mis compañeros de escuela, los cuales me molestaban y hasta me pegaban porque no entendían que cómo era posible que yo prefiriese leer a estar jugando o que casi siempre que la profesora preguuntaba cosas en la sala yo casi siempre sabía. Eso me granjeó el abuso y los malos tratos de parte de mucho de ellos.
Pero aún así yo considero que si no fuera por los libros que leí en mi infancia, como la misma Matilda, Charlie en la Fábrica de Chocolate, Sin Familia, Con Familia, El Principito, todos los Papelucho y muchos más, no sería quien soy hoy en día y lo menciono en una forma muy humilde, pero si no fuera tan buena para leer, probablemente mi destino hubiera sido muy diferente y yo sería una persona ídem y por eso agradezco siempre por que los libros sean parte fundamental de mi vida.
Ahora que soy profesora de enseñanza media no tengo un trato directo con la literatura infantil, mi área está enfocada en lo juvenil, pero aún así siempre les recomiendo los clásicos infantiles de toda una vida cuando me piden algun libro que puedan leer en su tiempo libre, sobre todo porque considero que la juventud está muy carente de asombro, de tener una mirada más límpida y menos cínica ante todo porque la vida y la sociedad los ha condicionado así, es por eso que en cierto modo los libros infantiles tienen esa capacidad terapéutica, sanadora e incluso mística de devolvernos al pasado, un pasado en que todos éramos más inocentes, con menos complejos y en que la imaginación era parte de nuestras vidas siempre y eso es lo que hay que revitalizar hoy en día, rescatar la infancia y dejar que sus valores más intrínsecos sean trasversales toda la vida.
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